Los grandes amores de la historia

Estas relaciones nos han hecho suspirar y querer imitarlas. Algunas ya representan un ícono del amor. Las hemos seguido desde el principio y, en ocasiones, hasta el fin. Son, sin duda, un claro ejemplo de renuncia, tolerancia y entrega… tres acciones que están unidas al amor.

Como todos sabemos, Dios creó a Adán, luego supo que necesitaría una compañera, por lo que tomó su costilla y creó a Eva, ambos fueron los primeros habitantes del universo. Para Adán, importó más complacer a su amada que desobedecer a Dios… y el resto de la historia es ya conocida. Y es que hay hombres que, por amor, hacen cualquier cosa, como el caso de Sansón, quien estaba tan enamorado de Dalila que le reveló cuál era la verdadera razón de su extraordinaria fuerza; sin saber que ella había sido tentada y que a cambio de monedas de plata, lo sedujo y le insistió que le contara su secreto (aunque en tres ocasiones él le mintió).

Un romance que aunque ficticio, y a pesar del tiempo, representa el amor entre jóvenes es el de la obra de Luigi da Porto (aunque se le acredita a William Shakespeare): Romeo y Julieta, cuyas familias (Montesco y Capuleto, respectivamente) estaban en discordia desde años atrás, pero “juraron amarse hasta la muerte”, y en sólo cuatro días de relación vivieron su amor, rodeado de odio, rencor y venganza.

No siempre el primer amor es el verdadero. A lo largo de la historia, hemos visto cómo los personajes han creído amar a alguien, pero luego conocen a otra persona (y en ocasiones a más de una) y descubren que es la nueva su “media naranja”. Revisemos la historia: Marco Antonio iba a casarse con Octavia, la hermana de César, pero siguió su corazón y escogió a Cleopatra. Andre Agassi se casó con Brooke Shields (1997) luego de cuatro años de noviazgo, al poco tiempo, Brooke no soportó que su esposo viajara y comenzó a coartar su libertad, lo que terminó en que el tenista descendiera al lugar 141 del ranking mundial, y que en 1999 él le pidiera el divorcio. Desde hace seis años está casado con Steffi Graf. Melanie Griffith estuvo involucrada sentimentalmente con actores como Steven Bauer, Don Johnson y Antonio Banderas. Si hay alguien que es un claro ejemplo de esto, es la actriz Elizabeth Taylor, quien se ha casado en ocho ocasiones (dicen que no le han gustado las aventuras fugaces y que prefería formalizar sus relaciones), divorciándose por diferentes motivos. Su gran amor ha sido Richard Burton, a quien conoció en la filmación de Cleopatra, con él se casó y se divorció dos veces.

También ha habido romances que se vieron frustrados por la muerte. John Lennon y Yoko Ono. El líder de los Beatles estuvo casado con Cynthia Powell, pero cuando conoció a la artista plástica japonesa Yoko Ono descubrió que ella sí era su verdadero amor. Ella cambió la forma de pensar de Lenon, por lo que siempre ha sido criticada por algunos fans, que le echan la culpa de la separación de los Beatles. La feliz pareja no “imaginó” que todo acabaría con aquel disparo a Lenon.

Otra relación que terminó de la misma forma fue el del presidente #35 de Estados Unidos, John F. Kennedy y la fotógrafa del “Washington Times Herald”, Jackie Kennedy. Años después se casó con Aristóteles Onassis (quien había terminado su romance con la diva María Callas), pero los lujos extravagantes de la ex Primera dama hicieron que él comenzara a tramitar el divorcio, lo que no pudo terminar porque murió antes, dejándole una envidiable herencia a su esposa. Ella pasó los últimos años de su vida junto a Maurice Tempelsman, un comerciante de diamantes. Fue enterrada junto a JFK.

Otros presidentes estadounidenses que han mantenido sonadas relaciones matrimoniales han sido Franklin D. Roosevelt y Eleanor Roosevelt, Ronald Reagan y Nancy Davis, y cómo olvidar la de Bill y Hillary Clinton, a quien su esposa le perdonó una conocida infidelidad…

El rey del rock and roll, Elvis Presley, se casó con Priscilla Presley, tuvieron una hija y luego de cinco años de matrimonio se divorciaron, él nunca pudo recuperarse del estado de depresión en el que cayó.

La muerte o, mejor dicho, el suicidio también separó a Kurt Cobain y Courtney Love. El vocalista de Nirvana admitió ser gay de espíritu, y que pudo haber sido bisexual al no haber conocido a su esposa. Entre sus novias están Tracy Marander y Tobi Vail. Courtney lo conoció un día que lo vio tocar a Kurt, fue un flechazo inmediato que terminó en embarazo y boda; los cuernos vinieron después, y fueron con el baterista de la banda. Los críticos que comparaban a Cobain con su ídolo, John Lennon, también comparaban a Love con Yoko Ono.

Todos los seres humanos tenemos la necesidad de amar, y para hacer más reales las historias de los dibujos animados, sus creadores también les inventaron parejas. Algunos de ellos son los patos Donald y Daisy, los ratones Mickey y Minnie, Pedro y Vilma Picapiedra, Pablo y Betty Mármol, Popeye y Oliva (pese a lo poco agraciada que era ella, este romance le dio a Popeye varios enemigos, como Bluto), Homero y Marge Simpson (quienes, mucho tiempo después, se enteraron de que se habían enamorado cuando sólo tenían 10 años). El racismo no sólo es parte de nuestro “mundo real”, un claro ejemplo lo vemos en el “amor prohibido” (como diría la desaparecida Selena) entre John Smith y Pocahontas. Un amor que nunca se sabrá si hubiese o no florecido es el de los pequeños Pebbles y Bam Bam.

Las series de televisión también nos han hecho vivir de lejos algunas relaciones tan románticas (Lucille Ball y Desi Arnaz, casados en la vida real y en la pantalla; y la de mi colega Lois Lane con el extraterrestre Superman) como extrañas (Homero y Morticia Adams, Herman y Lili Munster).

Y cómo no incluir a la Barbie y su novio Ken; aunque en 2005 la empresa Mattel decidió que sean sólo “amigos”, por lo que dieron por terminada la relación.

También están aquellas parejas a las que llegamos a considerar como “el amor en persona”, que no pensamos que acabarían y, seamos sinceros, a veces hasta nos dolió que hayan finalizado. Jennifer Aniston y Brad Pitt (casados desde el 2000 hasta el 2005): terminaron porque, supuestamente, Jennifer no quería abandonar su próspera carrera por dedicarse a cuidar hijos (que nunca tuvieron); pero luego se supo la verdad: mientras Brad filmaba Sr. y Sra. Smith inició una relación con Angelina Jolie, su actual compañera sentimental. Jennifer López y Marc Anthony: ambos tuvieron sus parejas (JLo.: Puff Daddy, Chris Judd y Ben Affleck; Marc Anthony: Debbie Rosado y Dayanara Torres), ahora comparten juntos la mayor parte de su tiempo, y están esperando su primer bebé (el cuarto para Marc). El matrimonio entre Tom Cruise y Nicole Kidman parecía muy sólido, pero luego de 11 años, decidieron terminar la relación. Tom comenzó a salir con Penélope Cruz, pero terminó casándose con Katie Holmes, quien acudió a la audición de su película Misión Imposible III. Por su parte, Nicole se casó con el cantante Keith Urban, y actualmente están esperando un bebé. Otros casos son el de Luis Miguel y Mariah Carey. El intérprete de La Bikina fue ligado románticamente con Mariana Yazbek, Lucía Méndez, Stephanie Salas (madre de su recientemente reconocida hija Michelle Salas), Sofía Vergara, Daisy Fuentes, Myrka Dellanos… y finalmente se casó con Aracely Arámbula. Luego del final de la relación, Mariah estuvo muy deprimida; al parecer, le costó superarlo más que cuando terminó con Tommy Mottola, actual esposo de Thalía. Bruce Willis y Demi Moore (ya había estado casada con Freddy Moore) tuvieron tres hijos antes de que se divorciaran en el 2000, después de trece años de matrimonio. Actualmente, está casada con Ashton Kutcher. Cindy Crawford y Richard Gere fueron esposos de 1991 a 1995 (según los rumores, el matrimonio sirvió para cubrir su mutua homosexualidad). El segundo esposo de Cindy es Rande Gerber. Madonna y Sean Penn se casaron en 1985 y se divorciaron en 1988; esta tormentosa relación le dio fama de hombre violento. Años después, Madonna se casó con el director de cine Guy Ritchie. No sólo a las personas que conocemos les ha pasado que ni un largo noviazgo les garantiza el matrimonio: David Copperfield y Claudia Schiffer terminaron la relación, y ahora ella está casada con Matthew de Vere Drummond.

Los romances en la realeza no siempre son como los cuentos de Reyes que nos leían de pequeños. El príncipe Carlos y Diana Spencer se casaron en 1981, y la joven maestra de guardería se convirtió en la nueva princesa de Gales; la relación ya no iba bien, por lo que en 1992 se separaron y cuatro años después se divorciaron. En 1997 Diana murió en un trágico accidente junto a su novio egipcio, Doddy Al Fayed. Por su parte, Carlos comenzó a tener relaciones con Camilla Parker-Bowles mientras estaba casado con Diana. Confesó que ella siempre fue su verdadero amor y finalmente contrajeron matrimonio en 2005. El príncipe Rainiero conoció a la exitosa actriz Grace Kelly mientras ella filmaba “Atrapa a un ladrón” en Mónaco. Se enamoraron y se casaron, pero Rainiero le pidió a su esposa que dejara el cine. Ella aceptó, y pasó a llamarse Gracia Patricia, y dedicó toda su vida a su familia y al Principado. Un accidente de tránsito terminó con la vida de la Princesa Grace, y Rainiero nunca pudo superar la pérdida de su esposa y aun al momento de fallecer aun guardaba luto por ella. Otra boda que fue duramente criticada fue la del Rey Eduardo VIII con Wally Simpson. La monarquía inglesa estaba en desacuerdo, tanto así que le abdicaron al Rey su título. Él tuvo que elegir entre su fidelidad a la corona o el amor que sentía por Wally (una viuda estadounidense). Luego del matrimonio, se mudaron a Francia.


Una de las parejas que son más recordadas con amor es la conformada por Celia Cruz y su “Cabecita de algodón”, Pedro Knight. Él era la segunda trompeta de la orquesta
Sonora Matancera. Se vieron y se enamoraron, y en 1962 se casaron. He aquí uno de los momentos más románticos de esta historia: Celia decidió ser solista, y su amado Pedro optó por dejar su puesto en la Sonora Matancera para convertirse en su representante y manager personal, él conversó con Rogelio Martínez, el director de la orquesta, y le dijo “Rogelio, tengo un problema. O dejo a Celia viajar sola por todos lados y sigo con la Sonora. O dejo la Sonora y me voy con Celia. Pero el problema es que Yo me casé con Celia, Rogelio… no con la Sonora Matancera. Así que tengo que irme con ella. Y si tengo que escoger entre Celia y la Trompeta, yo escojo a Celia”. Este amor terminó en 2003 con la muerte de Celia, y casi cuatro años después él también muere, aunque de hecho, murió el mismo día que Celia, porque desde ahí nunca más volvió a ser como antes… Al leer estas historias no sólo se nos eriza la piel, sino que queremos encontrar a esa persona especial, vivir un romance duradero y sentir que sin ella no estamos completos…

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~ por shirleyestrada en diciembre 26, 2008.

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